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Con motivo del día internacional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres, hay que recordar de nuevo que la violencia no sólo es agresión física sino muchas otras acciones de presión y control, como estos días vemos en un anuncio del Instituto Catalán de las Mujeres sensibilizando contra el control que un chico joven ejerce contra su pareja enviando mensajes insistentemente para saber dónde está. Finalmente todo se vincula a una cultura del patriarcado que tenemos muy incorporada y que no es fácil de superar.

Es lamentable que en anuncios comerciales aún haya muestras de este modelo, sin que puedan alegar error porque de hecho han sido muy pensados. A veces nos preocupamos por prácticas como el lenguaje sexista pero, sin duda, en orden de prioridades, antes habría los mensajes subliminales de la publicidad. Y en primer lugar, ¡la discriminación laboral y brecha salarial!

El problema de los anuncios es que a menudo no captamos el trasfondo machista que tienen, de tanta costumbre que tenemos. De hecho, cuando es muy evidente se producen denuncias públicas. Pero ahora me gustaría poner un ejemplo de un anuncio que estos días se pasa muy a menudo: arroz Brillante Sabroz. ¿Quizá no se ha fijado?

Una chica llega risueña al trabajo apresurándose porque ya se le han hecho las 8 y algo agradable la ha hecho demorarse. Una compañera le descubre el secreto: ha hecho arroz de dicha marca. Pero no es que haya hecho arroz, es que la chica ha cocinado arroz para su marido y sus hijos, lo que la ha llenado de orgullo por la satisfacción del cónyuge. Es ella que está por los niños mientras el marido se pone las botas y valora el trabajo no remunerado de la cocinera. Después se ve ella como despide los niños, la pareja se queda solita y seguramente pasan a otro nivel que no se ve pero se intuye, lo que provoca el retraso al día siguiente. Y está muy bien que disfruten del sexo, pero no es necesario que se interprete que es el resultado de apacentar el marido con un arroz sabroso cocinado con dotes de feminidad.

Ya me disculpá por si no se ha fijado suficientemente pero -precisamente porque pasa desapercibido- este anuncio es de los que cada vez que lo pasan me altera y me hace sentir que vivo treinta años atrás. Quien sí se ha fijado tal bromea cuando oye ruido de alegría a la vivienda de al lado: mira, ¡hoy Antonia le ha hecho arroz Sabroz! Y así contribuimos sin ninguna mala intención a reproducir una visión de las tareas domésticas y de las relaciones sexuales marcadas por el patriarcado.

Josep Maria Canyelles y Pastó
Presidente de TSR Territorio Socialmente Responsable, SCCL

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